martes, 29 de noviembre de 2011

Uso indebido de la línea de emergencias por los niños niñas y adolescentes. Recomendaciones para los padres.

Cada día el Número Único de Seguridad y Emergencias NUSE 1-2-3 registra miles de llamadas improcedentes (bromistas, falsas emergencias, acosadoras, equivocaciones, para pedir información e insultantes). 9 de cada 10 llamadas no corresponden a asuntos de emergencia, encontrándose que la mayoría es estas llamadas son realizadas por menores de edad. Esta desbordada cantidad de llamadas improcedentes limita el acceso de personas que realmente tienen una emergencia, agravando la situación de las personas, bienes y servicios que están en peligro. Por lo cual los padres y maestros deben estar atentos a estos comportamientos de los menores, los cuales no pretenden hacer daño, sin embargo pueden entorpecer el sistema por el excesivo tráfico.

En Colombia, las llamadas al 1-2-3[i], son gratuitas desde cualquier teléfono fijo, móvil, en prepago o postpago, público, monedero, incluso si el servicio está suspendido por falta de pago. Gracias a esta gratuidad usted nunca verá reflejado los costos en la factura de teléfono.

La llamada que realizan los menores para “molestar” a los números de emergencia, especialmente al 1-2-3 (por su gran facilidad de marcación y recordación) están referidas principalmente a “marcar y colgar,”  hacer bromas o reportes de falsas emergencias, situación que se pone en evidencia por la tranquilidad en el tono de la voz del reporte que termina con una risa o una colgada rápida del niño, sin que el operador alcance a realizar las preguntas de rutina. Si el menor permanece en la línea después de hacer su “reporte” termina cuando el receptor le indica que le comunique con un adulto.

Otras llamadas de menores de edad están asociadas a periodos en los cuales están en ausencia de adultos, situación en la cual hay que estar alerta, pues el estado de soledad es en sí una emergencia para los niños y niñas, pero que generalmente ellos no manifiestan o asocian a esta, circunstancia que resulta en llamadas al 1-2-3 para como un mecanismo de llamar la atención. Se ha evidenciado la asociación directa entre las llamadas que se realizan al 1-2-3 a “molestar” de niños y niñas que permanecen solos en sus casas. También se tienen de casos en los cuales niños que se encuentran en situación de abuso o vulneración de derechos realizan excesivas llamadas a “molestar” al 1-2-3. Estos niños pueden saber que en el 1-2-3 se ofrece ayuda en emergencias, pero llaman inicialmente a “explorar” preguntando al operador cosas como “¿usted es policía?” y seguidamente cuelgan, para llamar una vez más y preguntar “¿usted tiene pistola?” y una vez más cuelgan, continuando con una seguidilla de llamadas en las cuales hacen preguntas propias de su condición infantil. Se requiere de la habilidad profesional de los operadores del NUSE 1-2-3 para identificar esta fenomenología realizando las preguntas adecuadas para que el menor pueden ofrecer la información que se espera suministre.

Recomendaciones para que su hijo haga uso adecuado del 1-2-3.

Los padres y educadores deben prestar atención frente al uso de las líneas de emergencia por parte de los menores. Es necesario enseñarles sobre el comportamiento de los niños e instruirlos sobre la gravedad de sus acciones, pues aunque los niños no tienen la intención de dañar, es necesario guiarlos a mantener conductas responsables.

Los niños pequeños pueden aprender a marcar el 1-2-3 en caso de emergencia, incluso se tienen experiencias de niños que han salvado vidas.  Enseñarle a su niño a marcar el 1-2-3 es una habilidad fundamental que les servirá para el resto de su vida a prepararlos para manejar cualquier situación de emergencia. Las siguientes instrucciones le ayudaran a poner en práctica esta orientación.

1.       Evite que su hijo juegue con el teléfono.
Las primeras palabras entendibles que aprenden a pronunciar, leer y escribir los niños y niñas son “papá”, “mamá” y “uno, dos, tres.” Cuando los adultos permiten que los niños jueguen con el teléfono (fijo o celular), lo más probable es que marquen 1-2-3 de manera accidental, situación que se convierte en un hallazgo sumamente interesante para ellos, circunstancias que hace que lo continúen haciendo. Por lo tanto conviene evitar que los niños jueguen con equipos de teléfono, en su lugar es necesario enseñarle a usarlo de forma adecuada.

2.       Haga que su hijo sepa su información básica

Los niños menores de 3 años pueden aprender fácilmente a marcar el 1-2-3, pues son los primeros números que aprenden (de ahí que lo usen demasiado),  a esa edad, el niños deben tener de reconocer los números y repetirlos en voz alta. Muy recomendable será instruir a los menores para que cuando se comuniquen con el 1-2-3 puedan decir su  nombre, apellido y número de teléfono de su casa. Sin embargo, esto no es necesariamente indispensable para que ellos puedan pedir auxilio. 

Tenga en cuenta que un niño pequeño puede tener dificultad para retener demasiada información. Mediante el juego usted puede ayudarle a recordar y transmitir la información personal y de los padres cuando se le pregunte. 

3.       Explicarle al niño qué es un policía, un bombero y un paramédico[ii] y cuáles son sus funciones.

Es importante inculcar el respeto por las autoridades civiles y de policía. Los niños pueden entender la importancia de marcar al 1-2-3- con facilidad, pero para entender necesitan saber y entender cuándo y por qué hacerlo. Es posible que en la guardería  o en la escuela no le hayan enseñado qué es un policía, un bombero o un paramédico y en qué circunstancias debe llamarlos. Explíquele al niño las importancias de estas personas en la sociedad.

Explique a su hijo que un policía es un tipo especial de persona que ayuda a los ciudadanos  cuando está en problemas, como cuando alguien ha sido víctima de robo o está herida. La utilización de dibujos o libros le permite a su hijo entender la importancia de un policía y cómo reconocerlos y diferenciarlos de otras personas de seguridad y emergencias (soldados, vigilantes, bomberos, socorristas), entre otros.

Los padres y profesores pueden programar visitas guiadas en grupo a los comandos de policía, a la estación de bomberos, a la central de atención prehospitalaria o a la central de comunicaciones del NUSE 1-2-3 de su municipio. Igualmente pueden aprovechar los espacios que propician estas instituciones, que sin ánimo de lucro involucran a los menores en programas de Policía Juvenil, Bomberos Infantiles y Juveniles, Socorristas Juveniles, entre otras.

4.       Situaciones en las que es necesario llamar al 1-2-3

Empiece por discutir escenarios simples, donde es obvio que se debe marcar el 1-2-3, algunos niños más pequeños, requieran que se les explique mediante la representación de la situación. Indique que cuando llamen al deben decir como mínimo “necesito ayuda” y dar la información básica del domicilio. Aunque se les enseña que no le  debe dar la información de la casa a los extraños, indíqueles que suministrar la información básica de su domicilio al personal del 1-2-3 es seguro.

Algunos ejemplos de situaciones que se pueden explicar son: si alguien desconocido intenta entrar a la casa, si hay un incendio, si la mamá o el papá están heridos, o cuando no se despiertan (estado de inconscientes), accidente con armas o utensilios. Todas estas situaciones requieren llamar al 1-2-3. De todos modos, enseñe a sus niños que, si en algún momento tiene una duda sobre si debería o no llamar al 1-2-3 y no hay un adulto a quien preguntar, haga la llamada de todos modos. Más vale prevenir que lamentar.

No necesariamente tienen que enseñar a su hijo a llamar al 1-2-3 fuera de la casa, generalmente los adultos pueden hacerlo por ellos.  Usted puede explicar también que si una de las situaciones anteriores sucede, el niño debe buscar al adulto más cercano y decirle que llame al 1-2-3.

A medida que los niños crecen, usted deberá explicar cuándo y cómo llamar al 1-2-3, como  cuando van para la escuela.


5.      Enseñe los niños a marcar el 1-2-3

Después de que su hijo es capaz de transmitir con éxito la información básica de su domicilio, enseñarles a marcar el 1-2-3 es fácil.

Tome un teléfono que no esté conectado y haga una demostración explicándoles los diferentes números del teléfono y cómo funcionan para llamar otras personas. A continuación, señale el "1" el “2” y el “3” haciendo énfasis que son los tres números más importantes en el teléfono, y que deben ser utilizados para llamar a la policía o a los bomberos. Muéstrele a su hijo cómo marcar el 1-2-3 y cómo sostener el teléfono y donde se puede ver los números marcados, y poco a poco presionando los números, mientras usted los pronuncia en voz alta. Repita este ejemplo, un par de veces, y luego pídale a su niño que le muestre la forma en que puede hacerlo.  Al permitir que su niño haga la demostración de cómo coger el teléfono y marcar, la familia puede asegurarse que el procedimiento está correcto. Sólo asegúrese de haber desconectado el teléfono, como se mencionó antes, para evitar que ninguno de los dos marque de forma equivocada al 1-2-3.

6.       Asegúrese que su hijo entiende lo que debe hacer después de marcar el 1-2-3.

Ser capaz de marcar al 1-2-3 con éxito es sólo la primera parte en la enseñanza para pedir ayuda. También es necesario enseñar a su niño exactamente lo que sucede cuando llama. 

Enseñándoles a dar la mayor cantidad de información posible para que el operador del 1-2-3 esté seguro de enviar la ayuda correcta lo más rápido posible.  Como se indicó anteriormente, como mínimo, su hijo debe ser capaz de hacer es decir "necesito ayuda", y dar su domicilio.

Para asegurarse de que su hijo sabe cómo actuar y transmitir la información correcta durante una llamada al 1-2-3. Haga un simulacro de cómo realizaría la llamada, asumiendo que el niño está en una situación de emergencia y usted es el operador, así:

Haga que su niño tome el teléfono y que marque los números 1-2-3 (desde un teléfono desconectado o celular apagado), usted debe decir “1-2-3 ¿Dónde es su emergencia?”

Anime a su hijo a decir "Hola, mi nombre es (nombre), y necesito ayuda. Mi dirección es (calle/ carrera y número y la ciudad)" Si su hijo tiene edad suficiente para entender, también les enseñan a decir cuál es la emergencia, “¿La casa se está incendiando?, ¿Mamá o papá están heridos?  ¿Hay un extraño que intenta entrar en la casa? Es probable que una vez que el operador se da cuenta de un niño está haciendo la llamada, se le pedirá que de esta información, así que aliente a su hijo a responder a estas preguntas. Mantenga la práctica de las simulaciones de “llamadas al 1-2-3" con el objetivo de mantener el concepto fresco en la mente de su hijo.

7.       Motive la responsabilidad de llamar al 1-2-3
.
Los niños pueden sentirse muy motivados a marcar al 1-2-3 pues a través de este pueden tener contacto con sus héroes. Para evitar accidentes o las llamadas de “broma” se debe resaltar la gravedad de pedir ayuda al marcar 9-1-1 sin necesitarla. 

Explique a su hijo que el 1-2-3 sólo debe marcarse en caso de emergencia real. Como los niños pequeños probablemente no comprenden el concepto de los que es irresponsable, relacione el uso inadecuado con los castigos que se suelen utilizar en la casa. Por ejemplo dígale que si llama al 1-2-3 para “molestar” vendrá un policía y lo hará sentarse medio día en la silla de espera. Esto desalentará a los niños a usar el 1-2-3 por diversión o curiosidad. Enséñeles a que será castigado por jugar con el teléfono.

Al explicar esto, es muy importante recordarle a los niños que el uso del 1-2-3  para reportar  casos de real emergencia no les traerá problemas .Dígale a su hijo que si piensan que algo está mal y quiere llamar al 1-2-3, no se meterá en problemas si resulta ser incorrecto. Un temor legítimo de emergencia es siempre una buena razón para pedir ayuda; explique que es siempre mejor estar seguro en lugar de lamentar, su niño puede crecer con miedo de pedir ayuda cuando esté en presencia de una emergencia, por temor a que si lo hace de forma inadecuada serán castigados por hacer la llamada.


8.       Explique el uso de la línea 106 de infancia y adolescencia.

En algunas ciudades del país está habilitada la línea 106 destinada para que los niños, niñas y  adolescente se comuniquen con profesionales que los escucha, orientan y entienden sus necesidades y crisis. Igualmente esta línea atiende las inquietudes y la preocupación de los padres con relación a asuntos de los menores.

La línea 106 es un espacio de confianza, seguro, cuidador y protector de sus derechos de los menores de todas las edades.[iii] Allí se pueden reportar muchos fenómenos relacionados con esta población,  incluso a través de esta línea las autoridades pueden tener conocimiento de aquellas situaciones de emergencia en los cuales se vulneran los derechos de los menores (maltrato y violencia familiar, entre otros)  y que no sería denunciado a través de los canales formales, incluso a través del 1-2-3. 







[i] Desde el 2000 en Colombia funciona el 1-2-3 como número único nacional de seguridad y emergencias en casi todas las ciudades del país, sin embargo  en algunas regiones prevalece la coexistencia de los números de seguridad y emergencia: 112 (policía), 119 (bomberos), 125 (salud) (salud). Le recomendamos que  compruebe en el directorio telefónico para estar seguro de que el 1-2-3 funciona en su área.
[ii] Aunque el término y la profesión del “paramédico” no está normada en Colombia, se entiende como una persona con estudios en educación superior entrenado  para atender emergencias médicas fuera del hospital y que generalmente se encuentra como parte de una tripulación en ambulancias y que puede atender entre otros casos traumas, infartos, derrames cerebrales, partos de urgencia, entre otras situaciones de salud críticas. En algunas ciudades de Colombia, los bomberos, son “paramédicos” pues han realizado estudios a nivel de técnico o de tecnología en atención prehospitalaria. El Sena y algunas Universidades del país, ofrecen esta formación.
[iii] Rocío del Pilar Baquero. Coordinadora línea 106.Alcaldía Mayor de Bogotá. 2009.

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